jueves, 22 de abril de 2010

Capitalismo. Concepto.










"El capitalismo contemporáneo nace y se desarrolla con la sociedad industrial. Tras una auténtica revolución en las técnicas de producción, comenzará a ser posible la tendencia a acumular un volumen de capital cada vez mayor.
Al mismo tiempo, cambiarán las ideas tradicionales sobre cómo debe distribuirse la riqueza y cómo esta riqueza ha de dirigirse a fines específicos. Ahora bien, es muy importante reconocer que esta nueva fase que inicia el capitalismo en el siglo XIX necesitó que coincidieran una serie de factores de diversa índole. Fue preciso que la agricultura se transformara mediante métodos más modernos de explotación, que las tierras se reorganizaran, que se construyeran grandes extensiones de cultivos especializados, que desapareciera una excesiva parcelación de los terrenos productivos. También fue sumamente importante el desarrollo de las poblaciones en cada país, ya que en este siglo aumentan los índices de natalidad, al tiempo que se reducen los de mortalidad (fenómeno que se denomina generalmente 'presión demográfica'). Para que fuera posible una mayor agilidad en el traslado de las mercancías, de los hombres y de los capitales, resultaba apremiante mejorar las vías de comunicación y los sistemas de transporte. La evolución que se hizo notar en los complicados métodos del mundo de las finanzas, en cuanto a especialización y eficacia, constituyó otra apreciable aportación a este período de transformaciones radicales.
Cuando pensamos en la revolución industrial, evocamos fundamentalmente los primeros pasos del capitalismo liberal y del predominio de la iniciativa privada. La aristocracia y la gran burguesía terrateniente comenzarán a pensar que es más rentable ir dejando de invertir sus ahorros en la agricultura y comenzar la aventura de la inversión industrial. Al mismo tiempo, los comerciantes -que tanto habían prosperado con el auge del omercio exterior durante el siglo XVIII- se van convertiendo en verdaderos grandes industriales cuando comprenden que el avance tecnológico proporciona nuevos medios de producción (maquinaria, útiles de trabajo mucho más eficaces). Podríamos decir que se abre una especie de corriente que iría de las industrias secundarias (viejas explotaciones del mundo rural) a las primarias (modernas explotaciones industriales que comienzan a alzarse alrededor de las grandes ciudades).
Los cambios sociales se irán produciendo también paralelamente al advenimiento y triunfo del capitalismo industrial. La acumulación de capitales y la industrialización movilizaron enormes contingentes humanos. Millares de hombres y mujeres trabajadores pagaron el precio de una nueva era de prosperidad y opulencia. Ellos fueron los protagonistas de los papeles más duros de esta etapa de la historia. Lanzados en grandes oleadas de emigración interior y exterior, padecieron los primeros tiempos del hacinamiento urbano, ocuparon las calles en lucha contra el paro ante las amenazas de la mecanización.
Las nuevas relaciones de producción, que condenaban al trabajador a la total indefensión frente a los abusos de la patronal; la proletarización; la amenaza constante de las oscilaciones del mercado de trabajo, de la oferta y la demanda, fueron la estación terminal a la que arrivaban los antiguos siervos para convertirse en asalariados.
La degradación y el empobrecimiento de amplias masas de población, que conllevaba el desarrollo del capitalismo industrial, tuvo consecuencias económicas y sociales defavorables para quien no tenía más posibilidad de supervivencia que la venta de su fuerza de trabajo.
Todo el siglo XIX quedará marcado por un constante desencadenamiento de luchas obreras por el derecho al trabajo o la sindicación legal. Corrientes de pensamiento político, filosófico y económico esbozarán entonces los primeros grandes proyectos de transformación global y radical de todo el conjunto social dominante."
(Historia del mundo contemporáneo- Gómez Navarro y otros)


"El capitalismo es un modo de producción basado fundamentalmente en la propiedad privada de los medios de producción (materias primas e instrumentos de trabajo intervinientes en su transformación en productos), y en el carácter de asalariado de los trabajadores. La relación básica de este sistema es la que se establece entre los obreros (hombres jurídicamente libres contrariamente a los siervos y esclavos pero carentes de medios de vida propios) y los capitalistas (propietarios de los medios de producción que para ponerlos en funcionamiento, contratan a los obreros por un salario)."
(Gastiazoro - "Léxico de economía")



"En el régimen de producción capitalista los objetos necesarios para el consumo de todo tipo revisten la forma de mercancías, o productos que sólo se puede obtener en el mercado a través del cambio. Toda la sociedad capitalista está organizada para producir y consumir mercancías y todos los miembros activos de la sociedad están ligados -directa o indirectamente- a la producción de mercancías. Pero los medios de producción (máquinas, materias primas, establecimientos industriales) necesarios para producir las distintas mercancías son de propiedad privada, no de todo el mundo, sino de un grupo social relativamente reducido. La burguesía es la clase social que dispone del monopolio de los medios de producción. La inmensa mayoría de la población, en cambio, vive de su salario, es decir, vende en el mercado lo único de que dispone con valor económico: su propia fuerza de trabajo, que se convierte así en una mercancía que reviste un carácter peculiar, pues su utilización en la actividad productiva crea nuevos valores que exceden en mucho su propio valor.
El capitalista le paga al obrero un salario, que representa el valor de la fuerza de trabajo en las condiciones sociales medias imperantes en ese momento, o más exactamente, el costo de reproducción de la fuerza de trabajo (alimentos, indumentaria, vivienda y otros gastos para el trabajador y su grupo familiar, considerados mínimos y necesarios para que el obrero pueda reconstituir su fuerza de trabajo), pero se apropia del excedente. Si la jornada de trabajo es, por ejemplo, de ocho horas, es posible que cinco o seis horas sean suficientes para generar un valor equivalente al costo de la reproducción de la fuerza de trabajo; en ese caso, las dos o tres horas restantes constituyen el excedente o plusvalía.
El capitalista utiliza parte del excedente para su propio consumo, para pagar los impuestos al Estado, los salarios a los trabajadores improductivos y los intereses y las rentas a otros capitalistas, pero otra parte muy importante la invierte en ampliar el proceso productivo, incorporándolo al capital original. De esta forma, el excedente, que es un producto social, resulta apropiado en forma individual por el capitalista, que dispone de él a su arbitrio y según las condiciones del mercado y las perspectivas de mejorar o no sus ganancias. Si las perspectivas de rentabilidad son adversas, el excedente puede quedar parcial o tatalmente inmovilizado, y entonces sobrevienen los períodos de crisis.
La acumulación y las ganancias capitalistas dependen de la magnitud de los salarios pagados con respecto al excedente generado y al capital total empleado."
( Carlos Avalo - "El imperialismo económico" - Rev. Transformaciones Fasc. 13)


CAPITALISMO. “El tèrmino designa el sistema socioeconòmico caracterizado fundamentalmente por la propiedad privada de los principales medios de producciòn y la libertad reconocida a los individuos para realizar contratos que regulen sus propios intereses. Històricamente el capitalismo surgiò en Europa occidental como sistema basado en la organizaciòn del trabajo libre asalariado, diferenciàndose de otros sistemas fundados en la utilizaciòn de mano de obra esclava o servil.
Desde el punto de vista jurìdico, el capitalismo descansa, pues, ‘sobre dos instituciones esenciales: el derecho de propiedad privada y la libertad de contrato, incluida en este concepto la contrataciòn del trabajo personal. En general, la actividad econòmica està orientada hacia la rentabilidad u obtenciòn de beneficios por las empresas privadas en un règimen de libre concurrencia en el cual, al menos en principio, el Estado no interviene. El elemento central del sistema es el mercado, ya que la finalidad de la producciòn es el intercambio y no el consumo directo. Segùn la ley de oferta y demanda, el mercado regula los precios y las retribuciones de todos los factores que intervienen en el proceso de producciòn y distribuciòn. La competencia es el motor y el regulador de la actividad econòmica.” (Paz Gajardo en “Diccionario de Ciencias Sociales y Polìticas” de Torcuato Di Tella y otros)


“El capital, (...) es un conjunto de medios de producciòn eficaces y masivos, susceptibles de reproducirse y de crecer, globalmente, por su mecànica propia, y que, en el sistema capitalista, tienen como caracterìstica esencial la de estar apropiados.
(:..) lo que define al capitalismo no es la existencia del capital, sino su apropiaciòn ...”
(Pierre Vilar – “Iniciaciòn al vocabulario del anàlisis històrico”)

el ciclo capitalista

“El esquema (simplificado) del ‘ciclo’ se entiende fàcilmente: en un momento de aumento de la demanda, de subida de precios, de mano de obra abundante y, por tanto, de beneficios elevados, la empresa es estimulada; la que ya existe reinvierte, aumenta o mejora su utillaje; y el empresario que tiene màs ambiciòn que capital encuentra crèdito; los bancos se activan; el estìmulo pasa del sector de los bienes de consumo al de los bienes de producciòn; aumenta la oferta de equipamiento. ¿Puede tal situaciòn durar indefinidamente? La mano de obra, al hacerse màs rara, se hace màs exigente, y el dinero resulta màs caro, la tasa de beneficio acaba reducièndose. A partir de este instante, la inversiòn vacila. Basta con una quiebra, con un pànico en la bolsa, con que un banco imprudente se vez obligado a cerrar sus ventanillas, y el movimiento de alza, que se propagaba de abajo arriba, se transforma, de arriba abajo, en una epidemia de baja. En la base, la amenaza de liminaciòn se cierne sobre las màs rutinarias de las viejas empresas y sobre las màs imprudentes de las nuevas. Todas tienden a reducir su actividad, su personal. Es el paro. El paro no sirve para facilitar el relanzamiento del mercado. Pero fuerza a aceptar salarios màs bajos, y puede ser el origen de una recuperaciòn (o de una esperanza de recuperaciòn) del beneficio. La selecciòn operada en las empresas permite tambièn abrigar esta esperanza a partir de precios màs bajos. Si el consumo responde a esta incitaciòn, pronto remontaràn. Y se producirà la recuperaciòn.” (Perry Anderson, Idem.)

martes, 20 de abril de 2010

enlace

enlace con power point explicativo sobre las distintas corrientes de las ciencias económicas, desde Smith hasta Keynes. Esquemas básicos pero claros.

http://www.powerpointsgratis.net/mercantilistas-y-fisiocratas/1/

Keynes



John Maynard Keynes (1883 - 1946) economista británico





“... la Teoría General se escribió, de hecho, en un entorno caracterizado por la depresión. Desde principios de los años treinta, Keynes se había interesado mucho por la crisis de desempleo, que se había estado ahondando drásticamente en los Estados Unidos e Inglaterra. Expresó este interés en diversos comunicados al presidente Roosevelt, incluída una famosa carta abierta que se publicó en The New York Times. El consejo de Keynes era el de hacer un enérgico uso de la política fiscal (política de impuestos y gastos gubernamentales) para complementar el mecanismo de mercado del sector privado, que, en opinión de Keynes, no conseguía resolver el problema de la ocupación.
Los clásicos, en el sentido en que Keynes usaba el término, incluían todo un conjunto de autores clásicos y neoclásicos, desde Smith y Ricardo hasta Marshall y Pigou (...)
La ruptura esencial de Keynes con los clásicos se produjo en relación con la ley de Say, que, formulada de un modo amplio y simple, sostiene que la oferta crea su propia demanda. Se suponía que la creencia en la ley de Say (...) implicaba que el desempleo, al menos en cuanto proposición a largo plazo, no era posible. Además, implicaba que la economía se ajustaría por sí misma, esto es, que las discrepancias respecto del equilibrio con pleno empleo y plena producción serían sólo temporales.
(...)
Keynes, lisa y llanamente, criticó estas proposiciones. (...) Keynes negó la ley de Say.
(...)
El desempleo, argumentaba Keynes, sólo podía atacarse eficazmente mediante la manipulación de la demanda agregada. (...) el empleo no aumenta reduciendo los salarios reales (...)”
(Exlund y Hèbert – “Historia de la teoría económica y de su métodos”. Ed. Mc Graw Hill. Madrid, 1992. pp. 548, 549, 551)

“(...) Keynes argumentaba sobre la base de sus desarrollos teóricos que el gobierno debía usar sus poderes para gravar con impuestos y para gastar, a fin de influir en el ciclo económico. El gasto gubernamental es una inyección directa de inversión pública en el flujo de la renta. El gasto gubernamental podía financiarse mediante impuestos (lo que reduciría el consumo, pero en menor cantidad que la correspondiente al impuesto), por la venta de bonos a la Reserva Federal o por algunos otros medios. (...) en pocas palabras, el gobierno tiene que estar preparado para proporcionar las condiciones de pleno empleo.
(...) Las ideas de Keynes, especialmente en los años cuarenta a sesenta, penetraron en la mayoría de las instituciones de educación superior de los Estados Unidos y de otras partes.”
(ob. cit. p. 561)

miércoles, 14 de abril de 2010

Concentración del capital







“Uno de los caracteres que asume el capitalismo industrial a partir de las últimas décadas del siglo XIX, es el proceso de concentración en grandes unidades económicas.
(...) La concentración del capital industrial y la formación de convenios de grupos y de trusts conduce a la formación de monopolios. Una sola empresa o un pequeño grupo de ellas controlan una parte tan elevada de la producción que les permite ejercer un verdadero dominio del mercado y fijar arbitrariamente los precios y las tasas de ganancias.
(...)La intensa concentración del poder económico (...) permite a unas pocas empresas el dominio de los mercados ...
(...)Los grupos financieros que controlan esas sociedad son también los dueños de bancos, de compañías de seguros, de sociedades industriales, comerciales, de transportes, etc. En tal forma que en último análisis responden a los intereses de un reducido grupo de individuos o familias.” (Germán D’ Elía – Historia Contemporánea. Tomo 1)



“Los orígenes del capitalismo monopolista, con las características que priman en nuestros días, pueden ubicarse en la segunda mitad del siglo XIX y, más exactamente a partir de 1870.
(...) La concentración del capital industrial y la del capital bancario no fueron fenómenos simplemente paralelos, sino decididamente entrecruzados. Sea porque los grandes monopolios industriales se apoderaron de bancos, porque las bancas más poderosas adquirieron ramas enteras de la producción, o bien por acuerdos o fusiones, la gran industria y la gran finanza pasaron a ser parte de la actividad de los mismos grupos económicos." (Siglomundo. CEDAL. Nº 21)


“Una de las características más notables de la monopolización de la economía fue la apropiación de las fuentes de materias primas por parte de aquellas empresas dedicadas también a la actividad industrial de transformarlas. Los monopolios petroleros, por ejemplo, han dominado toda la actividad organizada alrededor de esta riqueza natural, desde la extracción, pasando por el transporte, la refinación y el fraccionamiento, hasta su venta en el mercado de consumo.” (idem.)