
John Maynard Keynes (1883 - 1946) economista británico
“... la Teoría General se escribió, de hecho, en un entorno caracterizado por la depresión. Desde principios de los años treinta, Keynes se había interesado mucho por la crisis de desempleo, que se había estado ahondando drásticamente en los Estados Unidos e Inglaterra. Expresó este interés en diversos comunicados al presidente Roosevelt, incluída una famosa carta abierta que se publicó en The New York Times. El consejo de Keynes era el de hacer un enérgico uso de la política fiscal (política de impuestos y gastos gubernamentales) para complementar el mecanismo de mercado del sector privado, que, en opinión de Keynes, no conseguía resolver el problema de la ocupación.
Los clásicos, en el sentido en que Keynes usaba el término, incluían todo un conjunto de autores clásicos y neoclásicos, desde Smith y Ricardo hasta Marshall y Pigou (...)
La ruptura esencial de Keynes con los clásicos se produjo en relación con la ley de Say, que, formulada de un modo amplio y simple, sostiene que la oferta crea su propia demanda. Se suponía que la creencia en la ley de Say (...) implicaba que el desempleo, al menos en cuanto proposición a largo plazo, no era posible. Además, implicaba que la economía se ajustaría por sí misma, esto es, que las discrepancias respecto del equilibrio con pleno empleo y plena producción serían sólo temporales.
(...)
Keynes, lisa y llanamente, criticó estas proposiciones. (...) Keynes negó la ley de Say.
(...)
El desempleo, argumentaba Keynes, sólo podía atacarse eficazmente mediante la manipulación de la demanda agregada. (...) el empleo no aumenta reduciendo los salarios reales (...)”
(Exlund y Hèbert – “Historia de la teoría económica y de su métodos”. Ed. Mc Graw Hill. Madrid, 1992. pp. 548, 549, 551)
“(...) Keynes argumentaba sobre la base de sus desarrollos teóricos que el gobierno debía usar sus poderes para gravar con impuestos y para gastar, a fin de influir en el ciclo económico. El gasto gubernamental es una inyección directa de inversión pública en el flujo de la renta. El gasto gubernamental podía financiarse mediante impuestos (lo que reduciría el consumo, pero en menor cantidad que la correspondiente al impuesto), por la venta de bonos a la Reserva Federal o por algunos otros medios. (...) en pocas palabras, el gobierno tiene que estar preparado para proporcionar las condiciones de pleno empleo.
(...) Las ideas de Keynes, especialmente en los años cuarenta a sesenta, penetraron en la mayoría de las instituciones de educación superior de los Estados Unidos y de otras partes.”
(ob. cit. p. 561)
Los clásicos, en el sentido en que Keynes usaba el término, incluían todo un conjunto de autores clásicos y neoclásicos, desde Smith y Ricardo hasta Marshall y Pigou (...)
La ruptura esencial de Keynes con los clásicos se produjo en relación con la ley de Say, que, formulada de un modo amplio y simple, sostiene que la oferta crea su propia demanda. Se suponía que la creencia en la ley de Say (...) implicaba que el desempleo, al menos en cuanto proposición a largo plazo, no era posible. Además, implicaba que la economía se ajustaría por sí misma, esto es, que las discrepancias respecto del equilibrio con pleno empleo y plena producción serían sólo temporales.
(...)
Keynes, lisa y llanamente, criticó estas proposiciones. (...) Keynes negó la ley de Say.
(...)
El desempleo, argumentaba Keynes, sólo podía atacarse eficazmente mediante la manipulación de la demanda agregada. (...) el empleo no aumenta reduciendo los salarios reales (...)”
(Exlund y Hèbert – “Historia de la teoría económica y de su métodos”. Ed. Mc Graw Hill. Madrid, 1992. pp. 548, 549, 551)
“(...) Keynes argumentaba sobre la base de sus desarrollos teóricos que el gobierno debía usar sus poderes para gravar con impuestos y para gastar, a fin de influir en el ciclo económico. El gasto gubernamental es una inyección directa de inversión pública en el flujo de la renta. El gasto gubernamental podía financiarse mediante impuestos (lo que reduciría el consumo, pero en menor cantidad que la correspondiente al impuesto), por la venta de bonos a la Reserva Federal o por algunos otros medios. (...) en pocas palabras, el gobierno tiene que estar preparado para proporcionar las condiciones de pleno empleo.
(...) Las ideas de Keynes, especialmente en los años cuarenta a sesenta, penetraron en la mayoría de las instituciones de educación superior de los Estados Unidos y de otras partes.”
(ob. cit. p. 561)
No hay comentarios:
Publicar un comentario